Ian Anderson aparenta ser un estudiante común y corriente. Lo que nadie imaginaría es que a sus cinco años, Anderson estuvo envuelto en una situación traumática que le cambió la vida para siempre.
Nacido en el estado de Colorado, Anderson es un joven un tanto tímido y reservado entre sus compañeros de clase.
“Estoy en el tercer año de preparatoria. Es mi primer año en la ciudad de Las Vegas y mi primer año escolar en esta escuela,” dice.
Actualmente vive con su madre y con dos hermanas menores. Sin embargo, hasta hace apenas dos meses no tenía ni la menor idea que tenía una mamá y mucho menos dos hermanas.
“Mi padre me secuestró cuando tenía 5 años,” dice Anderson. “Mis padres se habían divorciado y los dos tenían custodia. Un día mientras esperaba que mi mamá me recogiera de la escuela, escuché a mi padre gritar por el teléfono. Después se acercó a mi y me dijo que ahora viviría con él porque mi madre había muerto.”
Después de ese confuso momento, Anderson no volvió a saber nada de su madre por 10 años. El creció con su padre y su madrastra y dice haberse cambiado de casa por lo menos cinco veces.
“Cada vez que mi mamá daba con nosotros, empacábamos y nos íbamos,” comenta Anderson.
Su padre, para evitar que los encontraran, tuvo que falsificar certificados de nacimiento cambiándole el nombre de su madre biológica, por el de su madrastra.
Fue el abuelo de Anderson quien decidió decirle la verdad. Pero sus deseos de ayudarlo no pudieron realizarse ya que murió dos semanas después de contarle todo lo que había pasado.
Con todo esto, Anderson empezó a descuidar su vida personal y sus estudios. Su maestra de inglés le pidió en varias ocasiones que se quedara después de clase. Anderson pensó que estaba en problemas; pero su maestra le brindó confianza para que él confiara en alguien y contara la verdad.
Gracias a su maestra de inglés su madre lo localizó y ahora vive con ella. Su padre, por otro lado, sigue luchando por obtener la custodia y quiere verlo al menos una vez al mes. Anderson piensa continuar con sus buenas calificaciones y después de graduarse de la preparatoria desea ingresar a la universidad donde dice estudiará justicia criminal.
“Mi deseo es convertirme en policía,” dice Anderson.