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La restricción en la comida
no es la mejor opción para
los estudiantes
Por Cristina Rodríguez, Cheyenne HS
El valor nutricional de la comida en las escuelas es una gran
preocupación en todos los sistemas escolares a nivel nacional, y
mientras las reglas cambian entre escuela y escuela, la idea sigue
siendo la misma: asegurar que los estudiantes coman saludable
para tener buenos hábitos alimenticios en el futuro. Tomar clases
de salud es una obligación; la “comida chatarra” ya ni se vende en
las cafeterías; y todo alimento de las máquinas dispensadoras debe
ser aprobado por oficiales escolares.
Sin embargo, con todas estas reglas, la organización Obesidad
en América (ObesityInAmerica.org) reporta que cerca del 15
por ciento de los niños y adolescentes de este país todavía son
catalogados como obesos.
Entonces, ¿está la restricción en la comida ayudando a los
estudiantes a tomar mejores decisiones? o ¿deberían las escuelas
darnos un respiro y dejarnos tomar nuestras propias decisiones
como lo hacen los estudiantes universitarios?
Robert Holmes, estudiante de la preparatoria Cheyenne, piensa
que no se justifica tener todo este tipo de restricciones y cree que
los estudiantes de preparatoria deben tener los mismos privilegios
que los universitarios.
“A los estudiantes nos les importa la restricción,” dice Holmes.
“Si quieren “comida chatarra” la compran por fuera o la traen de
su casa. Las escuelas quieren de sobremanera imponer y controlar
la vida de los estudiantes. En la universidad no tienen adultos
que van de mesa en mesa diciéndole a los alumnos que pueden
o no ingerir; y al final, tal vez hasta ellos estén más sanos que
nosotros.”
Holmes continúa compartiendo otras alternativas para está
situación.
“Si las escuelas insisten en decirnos qué comer, deberíamos
entonces tener opciones para los vegetarianos, para aquellos
que les gusta la carne e inclusive para aquellos que les encanta
comer cosas dulces. Deberían tener variedad porque todos somos
diferentes y tenemos hábitos alimenticios distintos,” comenta
Holmes.
Mientras que en las preparatorias los maestros se ven obligados
a enseñar el riesgo a las malas decisiones alimenticias, en la
universidad no hay limitaciones. Melissa Florez, del Colegio del Sur
de Nevada, lo confirma.
“Aquí no hay nadie encima diciéndonos que podemos comer.
Tenemos todo tipo de comida, desde la menos saludable de las
máquinas o comida saludable en las cafeterías. La decisión está en
cada uno de nosotros,” dice Florez.
“En la universidad nadie te dice nada ni te obliga a comer
ciertas cosas,” añade Sarah Treon, también estudiante del Colegio
del Sur de Nevada. “Cada uno es responsable de sus actos y así
aprendemos más rápido.”
Lindsay Galindo, estudiante de la preparatoria Cheyenne,
asegura que cuando te presionan a hacer algo, nada funciona; y
dice que cada uno debe aprender las cosas a su manera.
“Todos tenemos que crecer tarde o temprano y tenemos que
cometer errores en la vida,” opina Galindo. “Esperemos que la
mayoría de los estudiantes aprendan lo importante que es cuidar
la salud, sea en la preparatoria o en la universidad.”
¿Te gusta la idea de tener opciones saludables en tu
escuela?
¿Desearías tener menos restricciones en la comida
que venden en tu escuela?
¿Está tu preparatoria a favor de la “comida
chatarra” o a favor de una alimentación saludable?
Manda tus respuestas y comentarios a classmag4u@yahoo.com
y tu opinión será publicada en la próxima edición de la revista.
Incluye tu nombre, grado y escuela.
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